Estos terrícolas son unos auténticos masocas
By Claude Piron,
ancien
traducteur à l'ONU et à l'OMS, sychothérapeute,
ex-enseignant chargé de cours à l'Université
de Genève entre 1973 et 1994 (psychologie et
sciences de l'Education),
Suisse
c.piron[at]bluewin.ch
http://claudepiron.free.fr/
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-
No, excelencia, a pesar de lo que dice Gorogol, los
terrícolas no son tontos. Lo que Gorogol toma
por estupidez en realidad es masoquismo asociado a
un cierto grado de tolerancia de la injusticia, que
tiene su origen en la arrogancia, que a su vez se
deriva de la inseguridad.
-
Más despacio, muchacho, que pierdo el hilo.
Te enviamos al planeta Tierra a estudiar comunicación
planetaria, y vuelves soltándonos una retahíla
de nociones morales y psicológicas que no tienen
nada que ver con el tema.
-
Lo siento, Excelencia. La estupidez es ciertamente
la primera hipótesis que te viene a la mente
cuando ves cómo los terrícolas organizan
la comunicación internacional. Mire este mapa.
Todas estas manchas de diferentes colores son países,
cada uno con su propio gobierno. Aquí están
los Estados Unidos. Éste se llama India; éste,
Angola; este otro Italia..., hay muchos. Ahora bien,
puesto que todos ellos han alcanzado un alto nivel
de civilización, obviamente tienen que discutir
muchos asuntos que conciernen a todo el planeta. ¿Qué
cree que hacen?
-
Envían a sus representantes por el procedimiento
más sencillo a un lugar conveniente para todos
donde puedan reunirse y discutir.
-
Exactamente. Eso es lo que hacen, físicamente.
Pero no mentalmente. Muchos de ellos estudian idiomas
en el colegio durante años y años, pero
cuando se reúnen en esas organizaciones como
las que ellos llaman Naciones Unidas, o instituciones
parecidas, digamos, la Organización Internacional
de Aviación Civil, no tienen ninguna lengua
común. Por eso se quedan mirándose unos
a otros, incapaces de dialogar. Para comunicarse entre
sí necesitan de una costosa y voluminosa maquinaria,
además de una amplia plantilla de intérpretes
altamente cualificados.
-
Gorogol tenía razón: son estúpidos.
-
No, Excelencia. Si lo fueran, no habrían resuelto
el problema de la comunicación material. Lo
que son es masoquistas. Mire esta pequeña península
de aquí. Es lo que ellos llaman Europa. pues
bien, allí, hasta el más modesto fabricante
de quesos debe traducir las etiquetas de sus envases
a media docena de idiomas. Eso es muy costoso y lo
pagan los consumidores. Y tienen un amplio espectro
de organizaciones internacionales que gastan fortunas
en traducción e interpretación. Los
gobiernos toman el dinero del bolsillo de los contribuyentes
sin el más mínimo remordimiento.
-
¡Eso es una auténtica perversión!
-
¡Pero los contribuyentes permiten alegremente
que su dinero se utilice para tales propósitos!
No son menos pervertidos, aunque de otra manera: mientras
los gobiernos son sádicos, ellos son masoquistas.
-
¿Es ése el único medio que tienen
de comunicarse superando las barreras lingüísticas?
-
No, Excelencia. Este sistema se restringe cada vez
más a reuniones formales. En la vida diaria
se defienden usando un idioma común.
-
¿Por qué no dijiste eso al principio?
Si usan un idioma común no son más estúpidos
o masoquistas que nosotros.
-
Sí, lo son. En nuestra parte de la galaxia
se usa un idioma común que es completamente
neutral y fácil para todo el mundo. No es la
lengua de un pueblo dado, o de un planeta dado, para
que podamos comunicarnos en pie de igualdad y no necesitemos
mucho esfuerzo para dominar los sistemas de comunicación.
Diez minutos al día durante un año en
la escuela elemental y algo de práctica después
es todo lo que nos lleva.
-
¿No es eso lo que hacen los terrícolas?
-
No. Para comunicarse han elegido una lengua que se
destaca de las demás porque tiene muy poco
en común con cualquiera de ellas. Mire otra
vez el mapa. Esto es Europa continental; esto, Latinoamérica;
esto es África; esto, Indonesia. Juntos representan
muchos millones de personas, probablemente más
de mil. Pues bien, en todo este vasto territorio tienen
una letra que se escribe así: "a"
o "A". Todos esos millones de personas
la pronuncian del mismo modo, incluso aunque tengan
alfabetos distintos, como los griegos o los rusos.
Y la lengua de estos últimos se usa en este
amplio territorio de Asia, al norte de estas montañas.
Pero en la lengua que han adoptado para comunicarse,
que ellos llaman "inglés" porque
nació en esta pequeña isla de aquí,
Inglaterra, la misma letra rara vez se utiliza con
su valor prácticamente universal. Representa
una gama completa de diferentes sonidos. Mire estas
palabras y escuche cómo pronuncio la "a"
en ellas: bad /bæd/, all /o:l/,
father /fa:dË/, courage /kvridz/,
face /feis/.
-
¡Sorprendente! ¡Qué idea más
rara, usar la misma letra para sonidos tan distintos!
-
Pero es aún más incomprensible en el
ámbito internacional. Todas las personas que
han aprendido a leer y escribir en una lengua bantú,
como el swahili; o en una latina, como el español;
o en una eslava, como el checo; o en una germánica,
como el holandés, la pronuncian de la misma
manera. Incluso en China (esta mancha grande del mapa),
donde antes de aprender su propio sistema de escritura,
los niños aprenden primero a escribir con el
alfabeto latino, también pronuncian esta letra
de la misma forma (igual que sus vecinos los japoneses)
cuando escriben sus nombres para los extranjeros.
Los anglohablantes, como se les llama, son los únicos
que tienen esta extraña manera de pronunciar
las letras del alfabeto que usan. Esta otra letra,
por ejemplo: "I", "i" se
pronuncia igual en todo el planeta, incluyendo las
transcripciones del hebreo, árabe, chino y
japonés, pero los anglohablantes le dan diferentes
valores: compare bite /bait/ con bit
/bit/.
-
Entonces, ¿me estás diciendo que hay
una práctica unanimidad en todo el planeta,
pero que usan para comunicarse unos con otros justamente
la lengua que funciona de manera más complicada
e irracional? ¿Que han elegido la excepción
en lugar de la norma?
-
Sí, Excelencia. ¿No es eso un buen ejemplo
de masoquismo? Puesto que el sistema que han adoptado
es mucho más complicado de lo necesario, impide
una comunicación sin problemas para la mayoría
de la gente. Además no es justo. En lo que
a lenguas se refiere, un anglohablante no tiene que
aprender nada para comunicarse mediante este sistema,
mientras que muchas personas tienen que dedicar muchas
horas a la semana durante muchos años para
adquirir el sistema común de comunicación,
sin conseguir nunca el nivel de un anglohablante.
Sólo he hablado de la escritura y la pronunciación,
pero la lengua está repleta de problemas similares.
Por ejemplo, la mayoría de las lenguas tienen
sólo una palabra para expresar conceptos como
"libertad", "leer", "inevitable",
"comprar", "fraternal". Pero uno
no domina el inglés, al menos el inglés
escrito que es tan importante en cualquier contrato,
en cualquier asunto científico o comercial,
si no ha aprendido las palabras paralelas freedom
/ liberty, read / peruse, unavoidable / inevitable,
buy / purchase, fraternal / brotherly. Por eso
las personas que no son anglohablantes, o que son
anglohablantes de segunda clase, tienen que aprender
por duplicado el vocabulario que sería necesario
para comunicarse en otras lenguas. Además,
prácticamente en todo el mundo, las palabras
se derivan unas de otras de forma que favorecen la
memoria, por ejemplo "dentista" se deriva
de "diente": francés dent >
dentiste, japonés ha > ha-isha,
alemán zahn > zahnarzt, indonesio
gigi > doktor gigi. Como en otros muchos
aspectos, el inglés es una excepción.
Hay que aprender tooth [diente] y su plural,
que es teeth en lugar de tooths, y además
esto no se puede utilizar para recordar cómo
denominar a la persona que se ocupa de los dientes.
Dentist [dentista] tiene un origen completamente
distinto.
-
¡Sí que es una lengua rara!
-
Eso no es todo. Por increíble que parezca hay
muchas expresiones formadas a partir de un verbo y
una pequeña palabra, cuyos significados no
se pueden deducir de sus partes componentes. Por ejemplo,
puedes haber aprendido lo que significan make
y up, pero eso no te ayudará a deducir
el significado de make up. Entre otras cosas
porque tiene varios, desde "compensar" a
"preparar" pasando por otros muchos, como
lo ejemplifica este diálogo entre dos personajes
de una de las novelas de P.G. Wodehouse:
- He's made up his mind to stay in. [Ha
decidido quedarse en casa].
- Well, I've made up my face to go out. [Bueno,
yo me he maquillado para salir].
Por
eso se precisa mucho tiempo para llegar a dominar
esta lengua. Un coreano o un chino que quieran ser
capaces de utilizar el inglés a un buen nivel
intelectual, por ejemplo para negociar un contrato
o para tomar parte en una discusión en un campo
técnico o científico, tienen que dedicar
al menos 8.000 horas para su adquisición. A
una media de 40 horas a la semana, esto significa
200 semanas, o al menos cuatro años a tiempo
completo, sin descanso. Padres de todo el mundo
ven cómo sus hijos pasan cientos de horas en
el colegio estudiando este idioma sin alcanzar el
nivel de competencia necesario para que les pueda
ser útil. No resulta sorprendente que miles
de viajeros tengan que afanarse en situaciones enojosas
provocadas por malentendidos, porque la mayoría
de los hablantes de inglés no nativos no son
capaces de usar el inglés adecuadamente. ¡Y
cuántas veces los contactos entre las personas
se quedan en un nivel infrahumano! Pero nadie se queja.
Los terrícolas han elegido gastar fortunas
en este sistema, vivir con molestias e injusticias,
aunque nada les obligue. ¿No es eso masoquismo?
-
Espera un momento, hijo, no tan deprisa. Primero explícame
por qué el planeta Tierra no ha creado una
lengua para la comunicación interétnica
cuando el resto de la galaxia lo ha hecho.
-
¡Pero, Excelencia, si las cosas se han desarrollado
entre ellos exactamente de la misma manera que entre
nosotros!
-
¿De qué manera? ¿Quieres decir
que también tienen una lengua internacional
genuina? ¿Por qué no la usan entonces?
-
Ahí está la cosa. La creatividad lingüística
de los terrícolas es tan grande como la nuestra
y varios autores han publicado esbozos de lenguas
interétnicas. Muchas de ellas, como entre nosotros,
no funcionaron y pronto cayeron en el olvido. Pero
un día apareció un proyecto muy modesto,
llamado por su autor "Lengua Internacional",
que lo publicó, por razones ligadas a la situación
política y social, bajo el pseudónimo
de Dr. Esperanto. Este proyecto, aunque no convenció
a la élite, fue adoptado por personas de muy
diferente origen lingüístico como sistema
de comunicación internacional. Poco a poco,
la lengua se extendió por todo el planeta y
llegó a toda clase de gentes. Se fue haciendo
más rico y flexible conforme se utilizaba y
también mediante las obras de los mejores escritores.
-
Entonces, las cosas han ido básicamente igual
que entre nosotros, ¿no?
-
Sí. Hubo una especie de competición
entre candidatos rivales que pusieron de manifiesto
sus marcadas diferencias de capacidad y dinamismo.
Claramente una lengua emergió de todo este
proceso de selección natural, la que el público
llamó esperanto. La vida la transformó
en una lengua viva, con sus canciones, su humor, su
literatura...
-
Hijo, no lo entiendo. ¿Por qué los terrícolas
no se valen de esta lengua para resolver sus problemas
de comunicación?
-
Por estupidez, según Gorogol. Por masoquismo,
según yo. Como media, diez meses de esperanto
proporcionan una capacidad de comunicación
equivalente al nivel que se alcanza después
de diez años de inglés, si se basa el
cálculo en el mismo número de horas
a la semana. Si el factor masoquismo no interviniera,
la gente exigiría a sus gobiernos la enseñanza
del esperanto durante un año en todas las escuelas,
después del cual los estudiantes podrían
seguir estudiando éste u otro idioma adicional
de su elección por razones culturales, si les
interesase. Este sistema eliminaría todos los
problemas de comunicación lingüística
sin aportar el más mínimo inconveniente.
-
Empiezo a entender por qué hablas de masoquismo.
Pero, ¿no te he oído decir algo sobre
la arrogancia hace un momento?
-
Sí, efectivamente. Este masoquismo sólo
puede mantenerse mientras todo el mundo dé
por supuesto que la solución de una lengua
internacional no existe o que no funciona. Y esto,
esto procede de la idea exagerada que las personas
tienen de su propia competencia.
-
Explícate.
-
En el curso de mis investigaciones, he preguntado
a un gran número de terrícolas. En muchos
casos, al mencionar la palabra esperanto, era recibido
con ironía y sonrisas de superioridad. No siempre.
Algunas personas estaban realmente interesadas y dispuestas
a aceptar la idea: no permitían que les cegara
la arrogancia. Pero muchas otras, especialmente en
Europa, la primera reacción que tenían
era de desprecio. Y ese desprecio procede de la propia
certeza de saber todo lo que hay que saber: una especie
de gran presunción cuyo origen está
en juzgar obstinadamente sin estudiar los hechos.
-
¿Estás diciendo que rechazan el esperanto
sin saber nada de él?
-
Eso es. Tan pronto como empiezas a preguntarles sobre
el tema, se hace evidente que no tienen ni la más
remota idea de lo que es el esperanto. La mayoría
simplemente no sabe que hay gente que lo utiliza para
comunicarse con extranjeros, que hay niños
que lo hablan, que ha sido adoptado por poetas de
gran mérito, que se utiliza regularmente en
emisoras de radio, o que muchas personas lo utilizan
habitualmente en su correspondencia electrónica.
Le atribuyen defectos inexistentes y no tienen noción
de sus verdaderos límites. Pero eso no les
ocurriría si antes de emitir un juicio observasen
los hechos.
-
¡Increíble!
-
Pero cierto. Mire esto. Es uno de sus periódicos,
USA Today. Este artículo da alguna información
positiva sobre el esperanto, aunque el énfasis
que pone en ciertos aspectos no lingüísticos
de alguna manera distorsiona la imagen. Parte del
artículo cita a un tal Robert Trammel del Departamento
de Lenguas y Lingüística de la Universidad
Atlántica de Florida en Boca Ratón:
"La razón por la que no ha cuajado es
porque siempre es algo que el hablante tiene que aprender
además de su lengua materna, es algo extra".
-
Bueno, si es una lengua común para la comunicación
internacional, ¿cómo se podría
usar sin haberla aprendido antes, además de
la lengua materna? ¡Eso es una absoluta estupidez!
-
Sí, pero esa estupidez es consecuencia de la
arrogancia. Sólo porque enseña en un
departamento universitario de lenguas y lingüística
ya cree que puede decir cualquier cosa sobre una lengua
sin conocer previamente los hechos. En este caso,
este señor no ha captado la idea en absoluto,
pero sólo aquellos que saben de qué
va el tema se dan cuenta. La mayoría sólo
recordarán que un especialista en lenguas rechaza
el esperanto, que éste no es cosa seria. Otra
frase de la misma persona: "Es esencialmente
una lengua indoeuropea", demuestra que se permite
a sí mismo juzgar sin proceder previamente
a un análisis lingüístico aplicando
los criterios normalmente utilizados para clasificar
una lengua. De hecho, el esperanto consiste en elementos
invariables (los lingüistas los llaman morfemas),
que se pueden combinar sin limitaciones. El hecho
de que "mi" se derive de "yo"
(mi > mia), y "primero" de "uno"
(unu > unua), es algo que se puede encontrar en
lenguas como el chino y no en una indoeuropea...
-
Por favor, no seas tan minucioso, que yo no tengo
ni idea de lingüística. Pero creo que
tienes razón. Este señor habla de algo
de lo que no sabe nada. Eso está mal. Si se
imagina que porque sabe mucho de otras lenguas puede
hablar de cualquiera con la que no esté familiarizado,
es ciertamente arrogante. Pero, ¿es éste
un caso típico?
-
Lo es, Excelencia.
-
Si lo es, parece que la gente de por allá no
sitúa el problema en un contexto lo suficientemente
amplio.
-
Es verdad. Hay un montón de factores de todo
tipo implicados en la comunicación lingüística
internacional: políticos, económicos,
sociales, psicológicos, educativos, culturales,
lingüísticos, fonéticos..., que
exigen un análisis detallado y una profunda
reflexión. Pero hasta el terrícola más
humilde cree que puede solucionar el problema en unos
segundos, y la expresión de superioridad que
se refleja en su rostro no es otra cosa que arrogancia.
-
Eres joven, muchacho, y me pregunto si no hay una
cierta falta de tolerancia en tus juicios sobre los
terrícolas. ¿No estás siendo
tú, quizás, un poco arrogante? ¿Estás
seguro de que no estás simplificando demasiado
un problema extremadamente complicado?
-
Estooo..., es decir, Excelencia, yo....eh...
-
En lugar de tartamudear harías bien en decirme
a qué atribuyes esa arrogancia de la que hablabas
hace un momento.
-
Ya se lo he dicho, Excelencia: su arrogancia es fruto
de su inseguridad.
-
¿Por qué de su inseguridad?
-
Muchos terrícolas no aceptan fácilmente
sus debilidades, sus pequeñeces, en resumen,
su condición demasiado humana. Viven en un
ambiente de inseguridad constante, conscientes de
algunos de sus defectos, reprimiendo otros. Para muchos
esto tiene una consecuencia inmediata: niegan la existencia
del problema. Uno se siente mucho más seguro
cuando ha solucionado un problema que cuando aún
se tiene que enfrentar a él, ¿no? Por
eso, para tranquilizarse, los terrícolas se
valen de toda clase de mitos.
-
¿Qué mitos?
-
Tienen muchos. Por ejemplo, que el sistema de traducción
funciona bien, o que puedes desenvolverte con el inglés
en cualquier lugar del mundo, o que puedes aprender
una lengua étnica en tres meses (es la propaganda
que hacen en los anuncios) o durante tu estancia en
el colegio. Tan pronto como abordas el problema para
comprobar los hechos sin ideas preconcebidas, te das
cuenta de que esas aseveraciones no se sostienen o
necesitan ser seriamente matizadas. Hay muchos mitos
sobre el esperanto. La primera reacción de
muchos terrícolas cuando lo mencionas es creer
que, por defincición, tiene que ser inferior
a las lenguas étnicas, por ejemplo en su capacidad
de expresión emocional, poética o intelectual.
Pero si lo estudias, encuentras que no es inferior
a ellas en esos aspectos. En muchos es, si acaso,
superior.
-
Muchacho, tengo la impresión de que a ti te
gusta este idioma internacional, este esperanto, y
me pregunto si estás siendo realmente objetivo.
¿No tenderás, como Gorogol, a mirar
a los terrícolas desde una posición
de superioridad? A lo mejor el esperanto también
tiene defectos que no has tomado en consideración.
-
Por supuesto, Excelencia. El esperanto no es perfecto,
pero entre personas que hablan lenguas distintas es
mucho mejor que el inglés o la interpretación
simultánea. Ningún idioma puede expresarlo
todo. Esta o aquella expresión en francés
tiene un gusto especial que no se puede traducir ni
en esperanto, ni en inglés, ni en alemán.
Pero lo contrario es igualmente cierto: este o aquel
juicio, esa frase picante en esperanto, no tienen
equivalente en ninguna lengua étnica. El esperanto
no es un código. Es una lengua completamente
desarrollada, con un alma, un semblante, una personalidad.
Pero los terrícolas no quieren verlo. Y aún
más, ¿cómo se puede hacer un
juicio serio de una realidad que no se conoce, o ser
justo con algo de lo que sólo se tiene un conocimiento
superficial?
-
Si los terrícolas no son tontos, como tú
dices, eso lo entenderán perfectamente.
-
No, Excelencia, porque evitan cuidadosamente afrontar
los hechos, de forma que puedan, como buenos masoquistas,
disfrutar de las dificultades. Entre nosotros cuando
una gran empresa (llamémosla "A")
se da cuenta de que una pequeña empresa ("B")
ha encontrado una solución completamente satisfactoria
y económica para algunos problemas inoportunos
que le cuestan a la empresa "A" un dineral
en inadecuadas soluciones paliativas, la empresa "A"
enseguida va a ver qué hace la empresa "B",
para aplicar la misma fórmula.
-
¿Y los terrícolas no hacen eso? No puedo
creerlo.
-
No. No lo hacen en el terreno lingüístico.
En su planeta hay organizaciones como las llamadas
"Naciones Unidas" o "Unión Europea"
que gastan al año millones de euros tratando
de superar las barreras lingüísticas con
sistemas cuya relación coste-efectividad es
pésima. También hay organizaciones como
la Asociación Internacional de Esperanto, donde
las personas que participan en actividades, conferencias
o realizan trabajos administrativos tienen diversos
orígenes lingüísticos pero se comunican
directamente y sobre una base de igualdad sin dedicar
ni un céntimo a la interpretación de
un discurso o a la traducción de un documento.
-
¿Y dices que esas organizaciones, las Naciones
Unidas, la Unión Europea..., nunca han estudiado
cómo tiene lugar la comunicación lingüística
en las otras asociaciones? ¡No es posible!
-
No sólo no lo han estudiado, sino que además
nunca se les ha ocurrido que hubiera algo que estudiar.
Se trata de un rechazo sistemático y a priori.
Y ni siquiera tienen conciencia de culpabilidad. Curioso,
¿verdad?
-
Sí, ciertamente. Me ha costado mucho admitir
su masoquismo, pero me es aún más difícil
entender su falta de curiosidad.
-
Pues a mí, Excelencia, lo que me sorprende
es su falta del sentido de la responsabilidad. Ese
dinero tan alegremente gastado procede del grueso
de la población. ¡Se podrían hacer
tantas cosas útiles con esas sumas astronómicas
dedicadas a Babel!
-
Tienes razón. Estoy tentado de condenarlos
sin más contemplaciones, pero ya sabes que
me dejo llevar fácilmente por la misericordia.
Dime algo que atenúe mi indignación
y me permita mirarlos compasivamente.
-
Muy amable de su parte, Excelencia. Sólo puedo
decir esto: su excusa es la inconsciencia. Para ellos
es obvio que el esperanto no es algo serio, ¿por
qué estudiarlo entonces? Esto me recuerda lo
que le dijeron a otro terrícola que puso en
duda las convicciones entonces establecidas: "Es
evidente que la Tierra es plana. Si vas a las Indias
por el oeste, te caerás en el abismo."
-
Parece extraño. Entre nosotros tan pronto como
alguien hubiera expuesto una idea como ésa,
la hubiéramos verificado.
-
Cierto, pero los terrícolas viven en el temor.
Cuando tienes miedo te aferras a cualquier cosa, a
tus privilegios, tus convicciones, tus muletas. Para
enfrentarte a la verdad tienes que renunciar a la
idea de que ya sabes todo lo que hay que saber. Renunciar
a esta idea implica abandonar la muleta de la condescendencia
("yo sé que eso es ridículo")
para verte a ti mismo en la desnudez de tu ignorancia
("sólo repito lo que oigo, o digo lo primero
que me viene a la mente, pero, en realidad, no sé
nada de ese tema"). Corres el riesgo de descubrir
que la realidad es distinta de la que tú imaginabas.
¿Y cómo puedes arriesgarte a abandonar
tus muletas cuando en lo más profundo de ti
mismo te sientes pequeño y débil, si
no tienes la certeza poder mantenerte en pie? Hay
algo conmovedor en esa inseguridad esencial de los
habitantes humanos del planeta Tierra.
-
¡Pobres terrícolas! El problema de la
comunicación planetaria no se puede solucionar
fácilmente en esas condiciones.
-
No, no se puede. Lo siento, Excelencia, pero no veo
qué podríamos hacer. He hablado a grandes
rasgos, encontrará más detalles en mi
informe escrito. Lo que no hay que olvidar es que
la inseguridad psicológica conduce a los terrícolas
a la presunción, y la presunción los
ciega y no les permite ver la solución obvia,
por ello se ven abocados a toda clase de dificultades,
improvisaciones caras y complicadas, en resumen, a
un absurdo sistema en el que la gente acepta la discriminación
y la injusticia con resignación, haciendo constantemente
esfuerzos desproporcionados para los resultados que
obtienen. ¿Le he convencido, Excelencia? ¿Está
de acuerdo conmigo en que la tesis de Gorogol es insostenible
y que el problema no es la estupidez, sino una concatenación
de elementos entre los que predomina el masoquismo?
-
Sin duda alguna, hijo mío, sin duda alguna.
Pero francamente, ¿no estás de acuerdo
conmigo en que hay que ser muy estúpido para
ser tan masoquista?
Tradujo del inglés · Elangligis:
Ana MANERO, 2002 03
http://www.esperanto-es.net/artikolo/masoquistas.php
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