Partiendo
de estas cuestiones, la selección de
textos que sugiere para las clases de traducción
especializada es la siguiente (2003: 210):
- Textos divulgativos
- Textos de carácter didáctico
- Manuales
- Abstracts
- Comunicaciones a congresos
- Monografías
- Artículos de revistas especializadas»
Diversidad
de criterios, que, a pesar de su indiscutible
utilidad, nos disponemos a comentar, jerarquizar,
y, si cabe, ampliar a continuación.
Propuesta
metodológica para la elaboración
de selecciones textuales y vías de investigación
¿Qué
criterios deben regir, pues, una selección
textual destinada a la formación de traductores
especializados? A nuestro juicio, la respuesta
a esta pregunta nos la brindan, en primer lugar,
los siguientes factores externos:
- Tipo de alumnado y plan de estudios1, y
- necesidades del mercado de trabajo.
El
problema surge a la hora de vincular docencia
y mercado laboral, y, especialmente, optar,
en la medida de lo posible, por las clases de
texto más relevantes en la práctica
de la traducción. La falta de investigación
sobre las necesidades del mercado de trabajo
y la importancia, repetimos, de vincular ambos
sectores han sido puestas de manifiesto por
numerosos autores (Göpferich, 1996; Schmitt,
1998; Aguilar, 2004; Montalt, 2002; Mayor, 2003a;
Mayor et al, 2004; Mayor, 2005b). Si
bien ya se ha producido un acercamiento a la
realidad del mercado de trabajo en algunas modalidades
de traducción (como, por ejemplo, la
médica) y contamos con valiosas aportaciones
de algunos traductores desde el ejercicio práctico
de su profesión, sería necesario
seguir estudiando este sector, estudio que,
como afirma Aguilar (2004: 24), es:
una manera de asegurar a [los] alumnos la mejor educación
posible en relación con el mercado real
en el que desempeñarán la actividad
profesional para la cual, a fin de cuentas,
se les está preparando en la Universidad.
Sin
embargo, como venimos subrayando, el conocimiento
del mercado, en concreto
[...] el perfil profesional que se demanda: licenciatura, manejo
de instrumentos informáticos e Internet,
rapidez, espíritu crítico, etc.
(quién traduce), así como
las lenguas y empresas demandantes (a qué
lenguas y para quién se traduce),
las aplicaciones informáticas que deben
utilizarse (qué instrumentos informáticos),
cuánto se gana (qué sueldo),
cuáles son las tarifas recomendables
(qué tarifas) o cómo hay
que establecer el contrato (qué contrato)
(Gonzalo, 2004: 280),
constituye
aún una asignatura pendiente entre los
estudiosos de la traducción. Así,
Montalt, consciente de la necesidad del conocimiento
del mercado laboral para los Estudios de Traducción,
sugiere la siguiente propuesta (2002: 221):
[...] sería deseable contar con un mecanismo más sistemático
para establecer con mayor precisión el
grado de adaptación y adecuación
de lo que se enseña en la universidad
a lo que ocurre en el mundo profesional. Nos
referimos a una especie de observatorio que,
entre otras tareas, se dedicara a elaborar informes
y recomendaciones con el fin de lograr dos objetivos:
Que los departamentos de Traducción e Interpretación
supieran a qué atenerse en materia de
renovación de planes de estudio, programación
de asignaturas, actividades didácticas,
técnicas de trabajo, etc.
Que el sector empresarial e institucional con necesidades de comunicación
multilingüe conociera de primera mano y
de forma rigurosa la actividad educativa desarrollada
en la universidad y los beneficios que podría
reportarles una buena gestión de la comunicación
multilingüe.
No
obstante, el conocimiento de las necesidades
del mercado laboral, en particular qué
clases de texto son más relevantes en
las distintas modalidades de traducción,
no basta a la hora de seleccionar el material
idóneo para las clases prácticas.
A efectos didácticos, resulta conveniente
optar por aquellos textos que, además
de poder ser representativos de los textos a
los que se verá enfrentado el alumnado
a lo largo de su profesión, nos posibiliten
introducir paulatinamente a los estudiantes
a las peculiaridades de la comunicación
en un campo determinado e ilustrar de manera
eficaz y progresiva, y ateniéndonos a
unas pautas didácticas, los diversos
problemas de traducción característicos
de las clases de texto del ámbito en
cuestión. O, como sostiene Schmitt (1987:
122):
Geht man davon aus, daß im Unterricht nur eine Auswahl an
Textsorten angeboten werden kann, so sollte
man so selektieren, daß möglichst
rationell das relevante Spektrum fachsprachlicher
Vertextungsphänomene abgedeckt wird.
En
efecto, lo que hay que preguntarse en primer
lugar a la hora de elaborar una selección
textual no es solo qué clases de textos
se van a traducir sino, ante todo, qué
objetivos de aprendizaje se desea alcanzar y
qué problemas se quiere enseñar
a resolver a través de los textos, entendidos
estos como herramientas de trabajo.
El
concepto de «problema de traducción»
resulta muy útil a la hora de estructurar
la enseñanza y los objetivos de aprendizaje.
Así, Nord (1991: 158) sostiene que la
clasificación de problemas de traducción
ya sea en un texto en particular, ya en todos
los textos seleccionados para una unidad didáctica
determinada, supone una serie de ventajas no
solo ya para el docente sino también
para el alumnado. Para el primero porque puede
contar con unas pautas generales que le sirven
para identificar qué aspectos de la traducción
se han de tratar en el curso. Para los segundos
porque aprenden a distinguir los problemas de
traducción (objetivos) de las dificultades
de traducción (subjetivas).
Ahora
bien, tanto para el diseño de objetivos
de aprendizaje como para la vinculación
de clases de texto y problemas de traducción,
resulta indispensable el conocimiento exhaustivo
de las manifestaciones textuales propias de
cada ámbito del saber. En este sentido,
Hurtado (2001: 492) señala, y con razón,
que
Para poder enseñar los lenguajes especializados (técnico,
jurídico, etc.), en una lengua extranjera
o en la lengua materna, es necesario conocer
previamente los textos que se generan en cada
ámbito especializado y las convenciones
que rigen su funcionamiento. Lo mismo sucede
con la traducción, ya que para traducir,
o para enseñar a traducir, los textos
propios de cada ámbito social o profesional,
es necesario conocer las normas que los rigen.
Sin
embargo, la escasez de estudios acerca del funcionamiento
de los textos (análisis contrastivos
intra e interlinguales; identificación,
caracterización y clasificación
de diversas clases de texto; dificultades comunes
a todos los textos de una misma clase, etcétera)
es aún notoria a pesar de que, como sostiene
Pilegaard (1997: 169), «the principles and rules
for the production of [...] texts are highly
genre-specific. Moreover, the interaction between
content, form, structure, and medium is close
and culture-bound».
Resultan,
pues, necesarios trabajos que
- efectúen una descripción rigurosa de todos aquellos factores
que caracterizan la comunicación y
traducción (ya sea en el ámbito
jurídico, económico, científico-técnico,
etc.);
- se centren en los problemas concretos de dichas modalidades de traducción
y su vinculación con las diversas clases
de texto;
- así como estudios sobre la identificación y caracerización
de sus rasgos textuales, y su tipologización.
Este
modo de proceder, además, vendría
a satisfacer los deseos de los alumnos, los
cuales «quieren organización y variedad,
quieren que los problemas sean definidos y presentados
de manera racional y sistemática» (Beeby,
1996: 61).
Solo
de este modo, a nuestro entender, se podrán
acometer selecciones textuales que, teniendo
en cuenta una progresión didáctica,
permitan a los estudiantes:
- Conocer las diversas situaciones discursivas que configuran el ámbito
social o profesional objeto de estudio.
- Ejercitarse en la detección y resolución de problemas que
plantean las diversas clases de texto.
- Adquirir principios relacionados con los diferentes problemas que plantean
las diversas clases de texto de un campo del
saber dado, desarrollar estrategias adecuadas
para su solución y explicar y justificar
sus propuestas.
- Crear textos equivalentes en lengua de llegada teniendo en cuenta las convenciones
de las clases de texto.
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1 Con objeto de no traspasar los límites que
nos hemos impuesto en este trabajo, a aquellos
interesados en conocer el perfil del alumnado
que llega a las Facultades de Traducción
e Interpretación en España y los
planes de estudio, les remitimos a M.ª
B. Mayor Serrano (2002, 2003a, 2005b, 2006a,
2006b), Mayoral (1998, 2001) y Montalt (2002).